¡Buenos días vecinas y vecinos de Castro Urdiales!
Hoy estamos aquí para recordar que los derechos laborales no son un regalo, sino el resultado de siglos de luchas colectivas. De luchas por el pan, de luchas por la tierra, de luchas por la igualdad y la dignidad…
En el contexto mundial y local que nos está tocando vivir estamos viendo, con gran desazón, cómo las fuerzas fascistas van ganando terreno; cómo discursos y prácticas autoritarias que buscan dividir a la clase trabajadora transforman el sentido común de la gente, señalando a las personas más vulnerables como chivos expiatorios.
En este contexto, es imprescindible que hagamos un llamado urgente a seguir defendiendo la dignidad de todas las personas trabajadoras. El racismo, la xenofobia, el machismo, la lgtbifobia y el odio organizado no solo atacan derechos fundamentales, sino que debilitan la solidaridad necesaria para sostener las conquistas sociales. Pero nos están encontrando de frente, y está manifestación hoy aquí así lo está demostrando.
Queremos insistir en la importancia de organizarnos y participar activa y colectivamente en la defensa de los derechos de las clases populares.
Vamos a resistir ante cualquier forma de explotación que ampare la exclusión, la violencia o la deshumanización.
Y, sobre todo, jamás vamos a desistir de cambiar este sistema que prioriza los beneficios económicos por encima de los humanos, de transformar las estructuras que perpetúan la desigualdad. Frente al sistema capitalista respondemos con más organización, más compromiso y más acción.
Por eso:
Queremos dejar bien claro que desde los colectivos aquí presentes, reconocemos el aporte de las personas migrantes a nuestra sociedad. Denunciamos las condiciones de explotación en la que muchas veces trabajan, sobre todo quienes desarrollan su labor en el campo, en la hostelería, y en los cuidados. Reivindicamos que los derechos laborales son para todas las personas trabajadoras y exigimos que las políticas migratorias no limiten los derechos laborales.
Queremos hacer una mención especial a las empleadas del hogar, en su mayoría mujeres migrantes en situación de vulnerabilidad. Denunciamos las condiciones extremas que viven las internas, enfrentadas al aislamiento y la explotación. Exigimos igualdad, justicia y dignidad, jornadas justas y espacios libres de violencia.
¡Nativa o extranjera, la misma clase obrera!
El 1 de mayo también es un día para visibilizar que el mundo del trabajo sigue atravesado por profundas desigualdades de género. La brecha salarial persiste en múltiples sectores, reflejo de una estructura que infravalora los empleos feminizados y penaliza la maternidad. A esto se suma la precariedad, la parcialidad involuntaria, la menor presencia de mujeres en puestos de responsabilidad y la brecha de género también en las pensiones. Hablar de justicia laboral implica reconocer que no puede haber derechos plenos mientras el salario, las oportunidades y el reconocimiento dependan del sexo.
Las mujeres siguen asumiendo mayoritariamente el trabajo no remunerado en los hogares, lo que condiciona sus trayectorias profesionales y vitales. Reivindicar un futuro más justo pasa por exigir corresponsabilidad real, políticas públicas que garanticen la igualdad real efectiva y un modelo laboral que ponga la vida en el centro.
La precariedad laboral y su temporalidad, unido a los bajos salarios, no contribuyen a construir una sociedad en la que las personas trabajadoras puedan desarrollar una vida digna, donde nuestras necesidades básicas sean realmente cubiertas. A su vez, estos son elementos que harán que las futuras pensiones sean, básicamente, subsidios de subsistencia. Las pensiones mínimas producen exclusión social y económica. Por todo ello, exigimos:
- Blindaje de la pensión de jubilación en la Constitución, así como su revalorización anual según el IPC.
- Eliminación de la brecha de género en las pensiones.
- Equiparación de la pensión mínima al salario mínimo interprofesional (SMI)
Por otra parte, recordamos a todas las personas trabajadoras que han sido asesinadas en Palestina, especialmente las víctimas del genocidio en Gaza. Miles de vidas de trabajadoras han sido arrebatadas por las fuerzas militares y de ocupación de Israel con total impunidad. Denunciamos el silencio y la complicidad de la mayoría de los gobiernos del mundo y queremos que quede bien claro que nosotras, como clase trabajadora, no entendemos de fronteras. Este 1 de mayo nuestra voz está también en Gaza.
Queremos hacer una mención especial a nuestras hermanas y hermanos saharauis, que han quedado fuera del proceso de Regularización, haciendo más difícil su acceso al mercado laboral. Estamos hablando de una medida racista cuya consecuencia es la discriminación de un colectivo por su origen. ¡Nuestras vecinas y vecinos saharauis tienen derecho a trabajar en las mismas condiciones que el resto de personas trabajadoras!
Concluimos con una referencia a nuestro municipio, donde el modelo del turismo desenfrenado está haciendo que la vida sea cada vez más difícil:
- Trabajos precarios, estacionales; contratos temporales; sueldos bajos en hostelería, comercio y cuidados; jornadas largas para sostener un modelo que beneficia a unos pocos mientras la mayoría sobrevive.
- Viviendas convertidas en negocio con alquileres y precios inaccesibles.
- La juventud expulsada sin ninguna garantía de poder vivir en el territorio en el que han crecido.
El sistema convierte nuestros barrios y pueblos en escaparates, nuestras vidas en mercancía y nuestro pueblo en simple postal. Nos quieren cansadas, aisladas, resignadas; divididas por origen, acento o por papeles. Pero lo tenemos claro: sin la clase trabajadora, Castro se para.
Decimos basta y alzamos la voz para llamar a la organización colectiva, para defender un Castro Urdiales para la gente que lo habita. Frente a la precariedad, organización. Frente al individualismo, comunidad.
Reafirmamos nuestro compromiso con la justicia social, el trabajo digno y la igualdad de oportunidades. Exigimos políticas públicas que garanticen condiciones laborales justas, salarios y pensiones que de verdad cubran nuestras necesidades, una sanidad pública de calidad, vivienda accesible y freno a la especulación, protección social y entornos de trabajo libres de violencia y discriminación. ¡Exigimos un futuro para nuestra juventud!
¡Viva el 1 de mayo!
Firman este Manifiesto:
Apoyo Social Castro | Asociación Feminista y LGTBI+ Las Sinsombrero | Cantabria por el Sahara | Castro por la Igualdad | Fanzinerosas | Pensionistas de Castro | Vigilia por Gaza






