Cantabria por el Sáhara ONG

Tercer día en los campamentos: visitas institucionales, salud y vida cotidiana entre Rabuni y Smara

Amanecimos con el viento del siroco aún presente y un horizonte cubierto de calima, en un día dedicado a encuentros institucionales, centros de salud y espacios comunitarios que muestran distintos ámbitos de la vida en los campamentos.

Rabuni-CPRS- 1/12/2025. Hoy nos encaminamos a Rabuni, donde tendremos encuentros en el Ministerio de Promoción de la Mujer y Asuntos Sociales y en el Ministerio de Juventud y Deportes de la RASD, donde han ido Carmen y Leticia, para mantener reuniones centradas en la parte del programa Vacaciones en Paz vinculada a la discapacidad.

Otro grupo de cinco personas nos hemos ido al Hospital Central, también en Rabuni, donde hemos llevado algunos medicamentos al equipo directivo y hemos aprovechado para visitar sus instalaciones. Es una construcción sencilla, de una planta, con un patio interior y habitaciones alrededor. En esa zona disponen de un quirófano en el que hoy estaba trabajando una comisión de urólogos de Baleares.

Estas comisiones que vienen a los campamentos son de diferentes especialidades, se quedan unos cuantos días y operan de continuo. Nos hemos encontrado con un chico saharaui que estuvo en Heras en el verano de 2024 como voluntario y que acompañaba a los niños a las visitas médicas. Él nos ha explicado el trabajo de la comisión y su papel de acompañamiento que está realizando.

El resto de las estancias están temporalmente sin uso debido a la limitada disponibilidad de personal, lo que reduce la capacidad operativa del hospital y condiciona el número de intervenciones que pueden realizar.

Hemos podido visitar la zona de pediatría y la de ginecología, donde atienden un pediatra cubano, integrante de la misión permanente que Cuba destina a dar soporte en los campamentos, matronas y enfermeras saharauis. Las instalaciones son muy precarias y muestran una limitación material evidente. A pesar de ello, el sistema organiza la atención que permiten los recursos disponibles, aunque la falta de medios sea palpable.

Al lado y en el mismo recinto visitamos el centro oftalmológico de Ojos del Mundo, donde nos recibe una trabajadora que nos guía por las instalaciones: desde la consulta donde reciben a los pacientes y abren ficha, hasta la sala de graduación, las monturas y el taller donde confeccionan los cristales. Además de disponer de este centro, cuentan con clínicas en cada una de las wilayas, y las operaciones se realizan en Béchar con médicos cubanos dos veces por semana.

Este centro nos transmite que existen iniciativas consolidadas y que profesionales saharauis sostienen su funcionamiento, mostrando otra faceta del sistema sanitario en los campamentos, basada en el trabajo continuado de sus propios equipos.

En este centro también dejamos una bolsa con medicamentos; una aportación que se suma de manera complementaria al trabajo que realizan a diario.

Aprovechando que nos encontramos en Rabuni, nuestros conductores y guías nos aconsejan comer allí, en la zona de tiendas, donde un pequeño restaurante nos ofrece comida local: arroz con pollo y verduras, o arroz con carne de camello, todo abundante, para recobrar fuerzas y continuar con nuestra agenda.

En la tarde regresamos a Smara y hemos podido contemplar una celebración de boda que ocupaba una de las rotondas, con coches girando y mujeres expresando alegría con sus ululidos, una escena festiva que recuerda a celebraciones de boda en distintos lugares, cada cual con sus propias formas de mostrar entusiasmo. Hasta que llegó la policía para ordenar el tráfico; tras intercambiar unas palabras, la situación se normalizó sin problema.

Ya en Smara fuimos al hospital de la wilaya. Nos reencontramos con su director, persona de mucha experiencia en su dilatada vida y testigo directo de la etapa previa a la ocupación del Sáhara Occidental. Nos relata cómo, hace 50 años, el pueblo saharaui vivía un momento muy distinto antes del desplazamiento forzado y la vida actual en la hamada argelina. Su labor en este hospital es importante. Cuenta con recursos aportados por diversas ONG y ha logrado mantener un centro de alto valor, fortaleciendo la red sanitaria disponible en los campamentos. Lo peor en estos momentos es la carencia de profesionales. Aquí disponen de un pediatra, dos médicos generalistas, matronas y enfermeras para una población estimada de 45.000 personas.

Estas cifras ayudan a dimensionar las diferencias en capacidad sanitaria sin recurrir a comparaciones directas con sistemas externos, y muestran la magnitud del reto.

La última visita del día la hacemos a una niña de las que acogemos en verano en el CIFP La Granja. Estamos cerquita y hoy nuestros guías dan rápido con la jaima de la familia. Aicha nos espera con sus padres y un tío; le llevamos artículos escolares, medicamentos necesarios para la continuidad de su tratamiento y algún juguete que compartirá con sus hermanos, además de los turrones que gustan a toda la familia. Nos interesamos por su mano, que tiene que llevar una férula por las noches para corregir la rigidez y evitar que se retraiga. Reforzamos con la familia la importancia del uso continuado para favorecer su evolución y prevenir nuevas limitaciones.

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