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Seis claves para entender la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad y el intento de imponer un relato interesado

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La publicación de la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad de la ONU ha generado ruido, confusión y titulares interesados. Frente a esa narrativa, conviene recordar un hecho esencial que suele omitirse: el Frente POLISARIO es el representante legítimo del pueblo saharaui reconocido por la ONU, y ninguna lectura de esta Resolución puede ignorar ese punto de partida. Lo que está en disputa es la centralidad de la autodeterminación y la forma en que la potencia ocupante intenta alterar el marco del conflicto.

1. La ONU no aprueba la autonomía marroquí

La Resolución menciona la autonomía como una “posible solución”, pero no la reconoce, no la valida y no la impone. La propaganda marroquí convierte una frase ambigua en un supuesto aval que el texto no contiene. La ONU no ha aprobado la autonomía, ni ahora ni nunca, ni puede hacerlo sin el consentimiento del pueblo saharaui, ni lo ha insinuado en ningún punto del texto.

2. La autodeterminación sigue siendo obligatoria, pero la Resolución intenta desplazarla

La autodeterminación permanece en el documento, pero pierde centralidad. Ese desplazamiento es el punto crítico: intenta convertir un derecho en un elemento secundario dentro de un marco político degradado. El Frente POLISARIO lo ha señalado con claridad y Cantabria por el Sáhara comparte esa lectura: mover la autodeterminación fuera del centro busca desmerecerla políticamente e intentar erosionar su fuerza, aunque jurídicamente siga intacta.

3. La narrativa de la ocupación intenta sustituir el marco jurídico por un marco político conveniente

La ambigüedad de algunas formulaciones abre espacio para interpretaciones interesadas. La potencia ocupante intenta aprovechar esa ambigüedad para presentar la autonomía como única vía realista y para construir la sensación de consenso. Este es el objetivo de su narrativa: empujar el conflicto hacia un marco político que permita intentar minimizar la autodeterminación, intentando desplazarla del foco del proceso, aunque no pueda eliminarla.

4. Ninguna base de negociación puede imponerse sin acuerdo de las partes

La Resolución insiste en negociaciones “sin condiciones previas”, “de buena fe” y hacia una solución “mutuamente aceptable”. Eso significa que ninguna base negociadora es válida sin el consentimiento del Frente POLISARIO, sujeto político reconocido por Naciones Unidas. La autonomía no puede imponerse porque el propio texto lo impide y porque la Resolución recalca literalmente que la solución debe ser aceptable para todas las partes.

5. La Resolución no altera el estatus internacional del Sáhara Occidental

No aparece soberanía marroquí, no se reconoce anexión, no se cierra la descolonización. El Sáhara Occidental sigue siendo un territorio no autónomo pendiente de descolonización. Y España, como potencia administradora, sigue teniendo responsabilidades políticas y jurídicas que debe asumir conforme al derecho internacional, y que no puede delegar ni diluir, especialmente ante cualquier intento de reinterpretación del conflicto.

6. Lo que avanza es la narrativa, no la legalidad

La confusión de estos días demuestra que la propaganda ha ganado espacio discursivo, no legitimidad. No hay autonomía aprobada, no hay soberanía reconocida y no hay avance jurídico. Lo que sí existe es un intento de reconfigurar el debate público para que parezca que la autodeterminación es un elemento prescindible o superado, cuando en realidad sigue siendo el núcleo legal del conflicto.

Y ahí entra nuestra responsabilidad colectiva: contrarrestar ese discurso, sostener la claridad y explicar el conflicto desde su marco real, el del derecho internacional, incluido el marco de descolonización recogido en la Resolución 1514, los derechos humanos y la representación legítima del pueblo saharaui. No se trata de pedagogía, sino de un ejercicio de honestidad pública frente a la desinformación.

Conclusión

El Frente POLISARIO sigue siendo el interlocutor legítimo del pueblo saharaui y actor indispensable de cualquier solución. La Resolución 2797 no cambia ese estatus ni altera el marco jurídico de la descolonización. El verdadero peligro está en los intentos de desplazar la autodeterminación del centro, erosionar su fuerza política y favorecer lecturas que benefician exclusivamente a la potencia ocupante.

Desde Cantabria por el Sáhara lo decimos con claridad: sin autodeterminación no hay solución, sin el Polisario no hay negociación y sin asumir responsabilidades no hay justicia. Lo demás es un intento de confusión convertida en ruido.

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