La asociación cántabra ha participado este fin de semana en las jornadas estatales de evaluación del programa, donde se han abordado los retos que afronta Vacaciones en Paz a medio y largo plazo.
Cantabria por el Sáhara ha participado del 2 al 4 de octubre en las Jornadas Estatales de Valoración y Evaluación de Vacaciones en Paz 2026, celebradas en Mondariz-Balneario (Pontevedra), un encuentro destinado a analizar la última edición y reflexionar sobre los retos que afronta el programa en los próximos años.
Las jornadas han reunido a representantes del movimiento solidario con el pueblo saharaui de diferentes comunidades autónomas, junto a representantes saharauis y de las instituciones gallegas y estatales vinculadas al desarrollo de Vacaciones en Paz. A la espera de la publicación de las conclusiones definitivas del encuentro, Cantabria por el Sáhara considera esencial que el debate sobre el futuro del programa preserve las distintas dimensiones que le han dado sentido durante décadas.
El carácter humanitario del programa es indudable. Cada verano, Vacaciones en Paz permite que niños y niñas saharauis procedentes de los campamentos de población refugiada de Tinduf pasen los meses de julio y agosto acogidos por familias españolas, alejándose temporalmente de las duras condiciones del verano en los campamentos y accediendo, entre otras cuestiones, a revisiones y atención sanitaria.
Pero Vacaciones en Paz no puede limitarse a sacar durante dos meses a los niños y niñas de las duras condiciones de los campamentos. Debe seguir siendo también un puente entre la sociedad cántabra y el pueblo saharaui y una herramienta para mantener su realidad presente ante la ciudadanía y las instituciones, señala Cantabria por el Sáhara.
Cada niño y niña que participa en Vacaciones en Paz genera a su alrededor una red de relaciones que trasciende a la propia familia de acogida. Familiares, amistades, vecinos, profesionales sanitarios, ayuntamientos, entidades sociales y numerosos colectivos entran en contacto, muchas veces por primera vez, con la realidad de la población saharaui refugiada.
Ese contacto directo convierte al programa en una herramienta de sensibilización social y permite construir vínculos que en muchos casos se mantienen durante años. Para Cantabria por el Sáhara, esta dimensión es fundamental para evitar que una situación prolongada durante décadas quede fuera de la atención cotidiana de la ciudadanía y de los medios de comunicación.
La asociación reivindica también el valor de Vacaciones en Paz como extraordinario instrumento de incidencia política, entendida como la capacidad de trasladar la realidad del pueblo saharaui a las instituciones y mantenerla presente en la agenda pública. Las recepciones institucionales, los encuentros con representantes públicos y las actividades desarrolladas cada verano constituyen oportunidades para recordar la situación que vive la población saharaui refugiada y mantenerla en la agenda pública.
Esta dimensión adquiere especial relevancia en el momento actual. La celebración de las jornadas coincide con el inicio en Naciones Unidas de los trabajos de la IV Comisión (Política Especial y Descolonización), en cuyo marco vuelve a abordarse la cuestión del Sáhara Occidental, y con un mes especialmente significativo ante la finalización, el 31 de octubre, del actual mandato de la MINURSO y el correspondiente debate en el Consejo de Seguridad sobre la presencia de la misión en el territorio.
A ello se suma, en España, el anuncio de la convocatoria de elecciones generales para el próximo 29 de noviembre. Para Cantabria por el Sáhara, este nuevo escenario refuerza la importancia de que la situación del pueblo saharaui siga presente ante la ciudadanía, los medios de comunicación y las instituciones, y de que Vacaciones en Paz mantenga su capacidad de generar conocimiento, solidaridad y compromiso.
Es necesario pensar hoy el Vacaciones en Paz de los próximos años. Y eso implica abordar cuestiones como la incorporación de nuevas familias de acogida o los recursos disponibles, esenciales ambas para preservar su dimensión humanitaria y, especialmente, poner el foco en la optimización de los recursos comunicativos necesarios para potenciar su dimensión social, de sensibilización y de incidencia política.
Las jornadas estatales han permitido comenzar a abordar colectivamente estos desafíos y reflexionar no solo sobre la próxima edición, sino sobre el Vacaciones en Paz que será necesario construir y fortalecer a medio y largo plazo.
Cantabria por el Sáhara continuará participando en ese debate junto al resto del movimiento solidario y trabajando desde Cantabria para que Vacaciones en Paz siga siendo un espacio de acogida y protección de la infancia saharaui, pero también un puente entre ambos pueblos. En un momento en el que la cuestión del Sáhara Occidental vuelve a estar presente en Naciones Unidas y España entra en un nuevo ciclo electoral, la asociación considera especialmente necesario que esa realidad continúe formando parte del debate social e institucional.

