La estrategia busca 177 millones de dólares para garantizar servicios esenciales y reforzar la resiliencia en los campamentos de Tinduf
Las Naciones Unidas y 27 organizaciones humanitarias han presentado el Plan de Respuesta para los Refugiados Saharauis (SRRP) 2026–2027, una estrategia que pretende proteger y asistir a más de 173 600 personas refugiadas saharauis que viven en los cinco campamentos de Tinduf, en Argelia. El plan solicita 177 millones de dólares para asegurar los servicios vitales y reforzar la resiliencia en una de las crisis de refugio más prolongadas del mundo .
El documento recoge intervenciones coordinadas en ocho áreas clave: protección, seguridad alimentaria, nutrición, salud, educación, agua e higiene, energía y medios de vida. El nuevo ciclo refuerza además el seguimiento, la participación comunitaria y la preparación ante impactos climáticos y económicos, incorporando aprendizajes del periodo 2024–2025.
Según Savina Ammassari, coordinadora residente de Naciones Unidas en Argelia, el objetivo colectivo para 2026–2027 es claro: “salvar vidas, estabilizar la nutrición, garantizar el acceso al agua y la energía, fortalecer la educación y los medios de subsistencia y aumentar la resiliencia ante los choques climáticos y económicos”.
Necesidades humanitarias en aumento
El informe destaca que, pese al apoyo sostenido del Gobierno argelino, los campamentos continúan dependiendo en gran medida de la ayuda humanitaria. Las evaluaciones más recientes muestran que:
- • 64 % de los hogares vive en inseguridad alimentaria.
- • La malnutrición aguda alcanza el 14 %.
- • Más del 65 % de las mujeres y de los niños pequeños sufre anemia.
Los socios humanitarios alertan de que la falta de financiación podría frenar avances en nutrición, salud y educación, especialmente ante los efectos del cambio climático, el aumento de los costes de transporte y la inflación.
Prioridades del nuevo plan
El SRRP apuesta por un enfoque basado en derechos y centrado en la comunidad. Entre sus prioridades se encuentran: sistemas de protección, iniciativas de salud y educación desde la comunidad, medidas de adaptación climática y una respuesta preparada ante emergencias.
El plan insiste en la necesidad de contar con financiación flexible y plurianual para sostener servicios esenciales y asegurar suministros estratégicos.

