Cantabria por el Sáhara ONG

Sexto día en los campamentos. Escuelas de discapacidad, salud y cuidados en Smara

La jornada nos llevó a recorrer los centros de discapacidad intelectual, sensorial y autismo de Smara, además de visitar espacios de salud y acompañar a familias y profesionales que sostienen la atención en los campamentos.

Smara – CPRS – 4 de diciembre de 2025. Como se nos escapan los días, repasamos antes de salir el plan del día y todo el material que nos queda por entregar. Hoy nos quedamos en Smara y vamos a visitar la escuela de discapacidad intelectual y el de sensorial, ya que organizan al alumnado en función de sus necesidades de apoyo. Los centros cuentan con instalaciones sencillas y disponen de espacios destinados a comedor y cocina. Al lado se encuentra la escuela de autismo, construida por iniciativa de la Asociación Canaria Mi hijo y yo en 2020. Es un centro donde organizan al alumnado en tres aulas según los distintos niveles de apoyo necesarios en el espectro autista: leve, moderado y severo, con aulas equipadas, pictogramas como método de comunicación y aprendizaje, así como materiales para trabajos y proyectos. También cuentan con comedor, cocina y un patio con huerto, donde cultivan zanahoria, remolacha, nabos, perejil y cilantro, con riego instalado por goteo. Hoy no hay alumnado en ninguno de los dos centros, ya que están de festivo porque ayer celebraron el Día de la Discapacidad, un encuentro que reunió en El Aaiún al alumnado de los distintos centros.

huerto en en centro de autismo de samara

Desde aquí vamos andando por la wilaya siempre bajo la supervisión de nuestro chófer Albujari, porque la seguridad es importante y tienen indicaciones de acompañarnos durante los desplazamientos. Por nuestra parte, no percibimos sensación de inseguridad; al contrario, la gente es amable y nos saluda constantemente.

Llegamos a visitar el hospital, para ver a las personas que trabajan allí y entregar el material que nos habían solicitado.

Entramos por urgencias y está pasando visita un médico español que ha venido esta semana con el vuelo de Sevilla. Él se queda con una familia, pero por las mañanas trabaja en el hospital y luego la tarde la pasa con la familia.

Recorriendo las instalaciones llegamos al edificio donde se hace la fisioterapia; en él trabaja un fisioterapeuta que nos enseña el gimnasio para realizar las terapias, muy completo. Habla castellano ya que estudió en Cuba. Charla ampliamente con dos compañeras fisioterapeutas, Cristina y Leticia, sobre las necesidades del centro, de modo que puedan valorar un posible envío de aparatos y material en alguna de las caravanas que vienen regularmente a los campamentos.

Tras charlar con Nami, su director, nos invita a tomar té, parte importante de la hospitalidad saharaui. Es un gesto de acogida y agradecimiento que forma parte de las relaciones sociales en los campamentos. Nos dice que nuestra presencia, para ellos, es esperanza de que no los olvidamos, que las personas españolas les aportamos amistad y que seguimos estando con ellos y con su causa, frente a las decisiones políticas de sucesivos gobiernos que han respaldado posiciones favorables a Marruecos, país que ocupa el Sáhara Occidental y explota sus recursos naturales oprimiendo a su población.

Nos queda un último lugar que unas compañeras de Vizcaya nos habían comentado que sería importante conocer: el dispensario y paritorio en Farsía, dentro de la wilaya de Smara. Allí nos recibe una trabajadora del centro y nos explica su trabajo con las mujeres, las fichas donde quedan registrados los nacimientos, el seguimiento que hacen a las madres antes y después del parto y luego el paritorio, muy sencillo, con la camilla de partos y la cama donde la madre descansa y se recupera hasta que se marcha.

Comemos a la puerta de la clínica y se nos acercan los niños del barrio; probablemente les llame la atención vernos comer fuera, ya que hacen comentarios, aunque no entendamos mucho.

La última visita del día es a un menor que pasa sus Vacaciones en Paz en la Granja de Heras.

Nos reciben en su jaima con zumo, leche, agua, chocolatinas, gusanitos y té saharaui. Muy contento Medhi de vernos, nos pone música, y sus hermanas se ofrecen a hacernos dibujos de henna, una práctica habitual entre mujeres y niñas. Carmen se ofrece y le decoran ambas manos con motivos geométricos. El colofón ha sido el baile: nos sacan a bailar, nos ponen música saharaui y compartimos el momento siguiendo sus pasos, ha sido muy divertido compartir este momento con las hermanas y también con la madre, que se ha sumado al final. Nos ha dado pena marchar, pero nos quedaba la última tarea del día y solo disponíamos de esta tarde.

Teníamos que instalar las estanterías en la casa de Tag y hemos organizado las brigadas de orden y limpieza. Tag nos da su confianza y nos hemos organizado por grupos. Hemos reorganizado la clínica de paritorio y, con las estanterías, ha quedado todo muy ordenado y en su sitio: medicación, material de curas y atención al parto. Con el trabajo cumplido, vamos a cenar a casa de la hermana de Tag, Baba.

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