Desde CEAS-Sáhara (Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara), celebramos un verano más la llegada a España de más de 3.000 niños y niñas refugiados saharauis que participan en el programa Vacaciones en Paz, nacido en 1979 y sostenido desde entonces por la solidaridad de miles de familias, asociaciones, instituciones locales y ciudadanía comprometida.
En este 2026, año del 50 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), estos pequeños embajadores de una causa justa nos recuerdan que el pueblo saharaui lleva más de medio siglo resistiendo la ocupación, el exilio y la injusticia, sin renunciar a su derecho inalienable a la autodeterminación e independencia.
Su presencia en nuestros pueblos y ciudades no es una visita cualquiera. Es la voz de la infancia que llega desde los campamentos de población refugiada saharaui, donde el verano golpea con temperaturas extremas, escasez de recursos, dependencia humanitaria y el peso de un exilio impuesto desde hace generaciones.
Por ello, expresamos nuestro más profundo reconocimiento a las familias españolas de acogida, que abren sus hogares y sus corazones. Gracias a ellas, miles de personas conocen cada verano la realidad de un pueblo hermano que sigue viviendo lejos de su tierra, pero no lejos de su dignidad, su memoria ni su esperanza.
La alegría de su llegada, sin embargo, no puede ocultar la verdad política: el Sáhara Occidental continúa pendiente de descolonización. El Sáhara Occidental se ha convertido en una cárcel a cielo abierto para defensores y defensoras de derechos humanos, perseguidos, vigilados, silenciados y castigados por denunciar la ocupación marroquí.
CEAS-Sáhara denuncia con firmeza el doble rasero del Gobierno español, que proclama solidaridad con otros pueblos mientras elude su responsabilidad histórica y jurídica con el pueblo saharaui. España no puede seguir escondiéndose tras ambigüedades ni subordinando el derecho internacional a intereses diplomáticos, económicos o geoestratégicos.
Denunciamos también la complicidad de empresas y autoridades españolas en la explotación de los recursos naturales del Sáhara Occidental ocupado. El saqueo de fosfatos, pesca, agricultura y energías renovables vulnera el derecho internacional, alimenta la ocupación y prolonga el sufrimiento de un pueblo refugiado al que se pretende negar incluso el derecho a decidir sobre su propia tierra.
Vacaciones en Paz es un puente de dignidad, memoria y solidaridad. Cada niño y cada niña que llega este verano nos recuerda que la causa saharaui no es una cuestión olvidada: es una causa viva, justa y urgente. No queremos que una nueva generación crezca en el exilio ni que la infancia saharaui siga heredando una injusticia que la comunidad internacional tiene la obligación de reparar.
Desde CEAS-Sáhara seguiremos alzando la voz, acompañando al pueblo saharaui y movilizando a la sociedad española hasta que se haga justicia. Nuestra solidaridad con el pueblo hermano saharaui es firme, incondicional y permanente.
¡Viva la solidaridad entre los pueblos!
¡Viva la causa justa del pueblo saharaui!
¡Sáhara libre!





