Parlamento de Cantabria – 7 de julio de 2026
Excma. Sra. Presidenta del Parlamento de Cantabria.
Señoras y señores diputados.
Sr. Delegado del Frente Polisario en Cantabria
Queridas familias de acogida.
Voluntarios y voluntarias, que sois parte imprescindible de este proyecto.
Queridas niñas y queridos niños.
Muchas gracias, Sra. Presidenta, por recibirnos un año más en esta Cámara.
Gracias por mantener vivo este encuentro. Gracias por el trabajo del Intergrupo «Paz para el Pueblo Saharaui». Y gracias, sobre todo, porque cada vez que este Parlamento abre sus puertas a las niñas y los niños saharauis nos recuerda que la solidaridad también tiene una dimensión institucional.
Pero permitidme que hoy no centre estas palabras en el programa Vacaciones en Paz.
Quiero hablar de quienes todavía no tienen voz. Quiero hablar del futuro de las niñas y los niños que hoy están sentados en el patio de este Parlamento.
Cada verano los recibimos con alegría. Y es imposible no hacerlo. porque llegan con una sonrisa que desarma cualquier discurso.
Sin embargo, esa alegría siempre viene acompañada de una pregunta que cada año pesa un poco más.
¿Qué será de ellas y de ellos al final del verano, o el año que viene o …dentro de veinte años?
No es una pregunta retórica. Es una pregunta que nace de la experiencia.
Porque hace veinte años otras niñas y otros niños se sentaban en este mismo patio.
También fueron recibidos por las instituciones. También jugaron en nuestros pueblos.
También encontraron aquí familias que les quisieron como si fueran las suyas.
Hoy aquellas niñas y aquellos niños son personas adultas.
Muchas de ellas siguen viviendo en los campamentos de población refugiada.
Otras han buscado un futuro lejos de su tierra de acogida, atravesando rutas migratorias cada vez más peligrosas.
Otras han vuelto a empuñar un arma tras la ruptura del alto el fuego en 2020, convencidas de que el mundo dejó de escuchar al pueblo saharaui.
Algunas han muerto en ese desesperado intento de hacerse escuchar.
Y otras, cuando llegan a España buscando protección, descubren una nueva paradoja: que incluso aquí pueden quedar excluidas de medidas como el proceso extraordinario de regularización por haber solicitado el reconocimiento de la apatridia.
Ese es el recorrido de una generación.
Y por eso hoy no podemos limitarnos a celebrar que estas niñas y estos niños pasen unas semanas con nosotros.
Tenemos la obligación de preguntarnos qué estaremos haciendo para que su historia no sea la misma de quienes les precedieron.
Porque Vacaciones en Paz nació para aliviar una situación excepcional.
Y ninguna situación excepcional debería prolongarse durante medio siglo.
Ninguna infancia debería transcurrir entre campamentos de población refugiada.
Ninguna generación debería heredar el exilio de la anterior.
Y ningún pueblo debería esperar cincuenta años para ejercer un derecho reconocido por las Naciones Unidas.
Señora Presidenta,
Señoras y señores diputados,
Sabemos que este Parlamento no puede resolver por sí solo el conflicto del Sáhara Occidental.
Pero también sabemos que los parlamentos sirven para algo más que legislar.
Sirven para expresar los valores de una sociedad.
Y Cantabria ha demostrado, durante muchos años, que la solidaridad con el pueblo saharaui forma parte de esos valores.
Hoy queremos pediros que ese compromiso siga vivo.
Que el Parlamento de Cantabria continúe siendo una voz clara en defensa del derecho internacional y del derecho del pueblo saharaui a decidir libremente su futuro.
Que siga apoyando a las familias de acogida y a las personas voluntarias que sostienen este programa.
Que acompañe las iniciativas que buscan reparar situaciones profundamente injustas, como la exclusión de las personas solicitantes de apatridia del proceso extraordinario de regularización o el reconocimiento de la nacionalidad española para las personas saharauis cuando así lo establezca la ley.
No os pedimos que resolváis solos un conflicto internacional.
Os pedimos algo mucho más sencillo.
Que no dejéis de alzar la voz.
Porque el silencio también decide.
Y cuando las instituciones democráticas guardan silencio ante una injusticia prolongada, otras personas acaban pagando el precio.
Queridas niñas y queridos niños:
Hoy este Parlamento os recibe con cariño.
Ojalá llegue un día en que volváis a Cantabria simplemente como visitantes.
No porque el exilio os obligue a salir cada verano del infierno en que se convierte la hamada argelina. sino porque vivís libres en vuestra tierra y venís a saludar a quienes nunca dejaron de caminar a vuestro lado.
Ese será el día en que Vacaciones en Paz haya cumplido su misión.
Y ese será también el día en que podamos decir que nuestra solidaridad estuvo a la altura de nuestra responsabilidad.
Porque acoger es un acto de generosidad. Pero trabajar para que ningún niño ni ninguna niña tenga que crecer lejos de su hogar es un acto de justicia.
Muchas gracias.





