Mecanismos y personas expertas de Naciones Unidas han expresado su preocupación por el empeoramiento “grave y continuo” del estado de salud del defensor saharaui de derechos humanos Mohamed Mubarak Lafkir, encarcelado en la prisión de Tan-Tan, al sur de Marruecos, y han señalado que se le estaría privando de atención sanitaria adecuada, además de mantener restricciones severas al contacto con su familia.
Según el comunicado conjunto, del que Equipe Media ha difundido información, Lafkir cumple una condena de 25 años desde 2017 vinculada a su participación en las protestas pacíficas del campamento de Gdeim Izik (2010). Desde agosto, su salud se habría deteriorado sin que se le hayan realizado pruebas médicas completas ni se le haya garantizado un diagnóstico preciso, pese a sus solicitudes reiteradas.
El texto alerta de una atención médica irregular, incluyendo la administración de medicación de forma “aleatoria” y sin receta oficial, y menciona un traslado al hospital regional Hassan II de Tan-Tan a finales de septiembre que, siempre según el comunicado, no se habría traducido en tratamiento efectivo ni en un seguimiento clínico real.
La denuncia incluye también limitaciones a las visitas familiares, con encuentros de corta duración y bajo vigilancia estrecha. Además, los expertos sostienen que la familia no fue informada oficialmente del traslado hospitalario y que lo conoció por otras vías.
Naciones Unidas encuadra el caso en un patrón de denuncias de malos tratos contra defensores saharauis de derechos humanos en prisiones marroquíes y reclama garantías de derechos básicos, incluido el acceso a atención médica independiente, el respeto a la integridad física y el cumplimiento de los estándares internacionales de trato a las personas privadas de libertad, como las Reglas Nelson Mandela.
Fuente: Equipe Media.





